jueves, 18 de agosto de 2016

Matilda, guerrero del espacio (capitulo 18)



La entrada de la princesa Súm en la capital de Mandoria fue apoteósica. La inteligencia federal se encargó de que la imagen llegara a todos los rincones de la galaxia por galaxinet. Una semana antes, y con la flota de reserva imperial destrozada en Laloba, los grupos de batalla liderados por Matilda y la almirante Rizé, arrasaron las débiles defensas imperiales y ocuparon los cuatro sectores liberando Mandonia y Tardania. El emperador hizo un intento para recuperar Laloba, desembarcando tropas en uno de los planetas del sistema, en apoyo de la guarnición ya existente. La Princesa Súm, al mando de las tropas del 2.º Cuerpo, del 5.º Ejército Federal, llegadas con urgencia, derrotó sin paliativos a la infantería imperial en la batalla de los Lagos Ardientes. La noticia de la tremenda victoria recorrió la galaxia de un extremo a otro, y puso en dificultades al emperador, que con la mitad de la flota protegiendo Axos, no tenía fuerzas suficientes para imponer su voluntad. Rápidamente, la Princesa Súm se convirtió en una heroína casi de la misma talla que Matilda.
El día de la coronación, toda la galaxia estaba frente a los monitores de galaxinet. Por deseo de la Princesa, fue la superiora de Konark quien la impuso la corona y la entregó el trono en presencia de Matilda. No se sentó en él: jamás lo haría. De pie, frente a los invitados, frente a su pueblo, y con el trono a su espalda, se quitó la corona, la deposito sobre el, y se dirigió a la nación y a toda la galaxia.
—Soy el último miembro vivo de la dinastía real de Mandoria. Soy una princesa de segunda o tercera fila, que por avatares de la guerra tengo derecho a sentarme en ese trono que esta a mi espalda. De hecho, esta es la primera vez que entro en este palacio real. Creo que ya es tiempo de cambiar las cosas, y adoptar un sistema más justo para todos. Un sistema donde tengáis voz y voto, y donde vuestra palabra sea escuchada con mucha atención. Mis obligaciones militares me impiden ocupar ese trono y dedicarme plenamente a las funciones de gobierno. He decidido nombrar un canciller, cuya función primordial, sin olvidar las demás, será crear un parlamento democrático y convocar elecciones legislativas. No creáis que me desentiendo de vosotros. Desde los más lejanos campos de batalla, mi corazón siempre estará en Mandoria, siempre estará en mi casa. Y desde aquí, hombro con hombro con Matilda, nuestra líder, hombro con hombro con todos los camaradas del ejército y de la flota, hombro con hombro con todos los ciudadanos de corazón libre, gritamos al tirano: tus días se acaban emperador, tus crímenes y atrocidades se acaban definitivamente. Las negras brumas del terror y del espanto, se abren y se disipan con la luz de la libertad y de la democracia. La libertad que representáis todos vosotros, todos los ciudadanos de corazón puro de Mandoria y de la galaxia. ¡Combatiremos sin descanso hasta el último aliento! ¡Combatiremos ahuyentando de nuestras mentes el temor a la muerte! ¡Combatiremos mientras el último ciudadano libre pueda empuñar un arma!  Combatiremos por toda la galaxia, hasta que consigamos que el nombre de Zannar II, convertido en polvo por la derrota, desaparezca arrastrado por los vientos del olvido, después de haber gritado todos juntos: ¡Victoria! ¡Victoria! ¡Victoria! —la Princesa Súm terminó su arenga enarbolando sobre su cabeza a Surgúl.
Un estruendo de vítores y gritos acompañó al último párrafo de su discurso, y una vez finalizado se multiplicó.


—Reina Súm, en los años que nos conocemos, nunca te he oído hablar tanto tiempo como hoy, —dijo Ushlas sonriendo, después de entrar en unos aposentos fuera de la mirada de la gente—. Me has dejado muerta.
—Muerta te vas a quedar, pero de la leche que te voy a dar como me vuelvas a llamar reina, —exclamó la Princesa—. Mira, ese puede ser mi primer decreto: prohibido llamar reina a la puta reina.
—Antes era una princesa mal hablada, —intervino Matilda—. Ahora es una reina mal hablada. Vaya ejemplo para su pueblo. ¡Qué vergüenza!
—¿Qué pasa, no hay nadie más con quien meteros? —preguntó la Princesa aceptando la broma.
—Verdaderamente no. Últimamente no tenemos reinas novatas a mano, —y Matilda añadió—. Ahora en serio. Has pronunciado un gran discurso. El emperador estaba muy cabreado, y tú le has cabreado más. Has antepuesto tu figura a la suya, y has dejado claro que tú, representas libertad y democracia.
—Dos conceptos muy peligrosos para el emperador, —añadió Ushlas.
 —Hay que estar muy atentos a sus próximos movimientos, —apuntó Súm—. No nos puede pillar desprevenidos.


Los días siguientes a la coronación fueron muy intensos para la Princesa. Muchas reuniones y muchas entrevistas, no solo con la nobleza, principalmente con ciudadanos representativos de la nación. Recorrió todo el planeta, las colonias del sistema y del resto de sistemas del reino. Finalmente, nombró canciller regente a Uhsak, un hombre respetado por todos, y que anteriormente fue gobernador de las provincias del sur. Con él acordó una acción legislativa encaminada a dotar al estado, de los mecanismos democráticos necesarios para abrir la acción de gobierno a los ciudadanos y de desarrollar una constitución. El Consejo Federal acordó encargar al comandante Ramírez la protección de la Princesa, para evitar cualquier intento del emperador de hacer algún atentado contra ella. Ramírez formó un grupo de escolta formado íntegramente por mandorianos, aunque eso si, dirigido por él, y que terminaría siendo el embrión de su guardia personal. Eso le permitió estar en todo momento a su lado, cuando agotada y estresada regresaba por la noche a sus aposentos. Entonces, desnuda, siempre se refugiaba entre sus brazos.
—No entiendo como los políticos pueden estar continuamente de reuniones, negociaciones y cosas de esas. Tengo que estar muy concentrada para que no me líen. Termino agotada y con la cabeza como un bombo, —dijo la primera noche, mientras con la espalda apoyada en su pecho, Ramírez la daba masajes en las cervicales.
—El regente que has elegido parece una buena persona.
—Si, pero ya le he pillado intentando enchufar a su hermano. ¡Joder!, y el primer día.
—Y ¿ese hermano enchufado está capacitado para hacer el trabajo encomendado?
—¡Joder! De sobra.
—¿Entonces?
—No sé, no me parece bien.
Esa primera noche, no hubo más. Cuando Ramírez se quiso dar cuenta, la princesa se había quedado dormida en sus brazos. La miro con toda la ternura de que era capaz, consciente de que mientras durara la guerra, esto era a lo máximo que los dos podrían llegar en su relación.


Mientras la Princesa estaba atareada en Mandoria, la guerra continuaba su curso. El Estado Mayor y el Consejo, no querían aflojar la presión contra el emperador. En el Tharsis, Matilda, la almirante Rizé y dos generales del ejército llevaban horas trabajando en los futuros planes estratégicos.
—Con su permiso mi señora, —dijo la teniente Nicci, la nueva oficial de inteligencia de la nave, entrando en la sala de estrategia—. Tengo noticias importantes que querrá conocer.
—Adelante, ¿qué tienes? —dijo Matilda.
—He recibido un informe especial del jefe de la inteligencia federal, el general Hassard, —continuo Nicci, entregando una tableta a Matilda—. Las familias capitalistas, no están de acuerdo con la forma del emperador de llevar la guerra. La perdida de los últimos cuatro sectores, junto con Mandoria y Tardania, les ha supuesto graves perdidas económicas por el cierre de mercados comerciales importantes para ellos. El emperador cada vez exige más dinero para financiar la guerra. Se ha desatado una especie de guerra encubierta entre el emperador y las familias. Agentes de unos y de otros recorren Axos dejando un reguero de muertos. Los miembros de las familias están escondidos. Según nuestro criterio el emperador no puede, en este momento, mover la flota de las proximidades de la capital imperial. Todo apunta a que el emperador pretende eliminar a las familias y pasar a controlar sus riquezas.
Los cuatro militares se miraron entre ellos, y sin decir nada, se levantaron y se acercaron al mapa.
—Caballeros, señora, ¿estamos pensando lo mismo? —preguntó Matilda después de estudiar detenidamente el mapa, junto a los tres militares.
—Es el momento Matilda, difícilmente vamos a tener otra oportunidad como esta.
—Pero hay que actuar con rapidez: tenemos parte de la flota muy diseminada en apoyo de las revueltas.
—¿Cuánto tardaríamos en reunir a la flota, principalmente el grupo de cruceros? —preguntó Matilda.
—La mitad del grupo de cruceros, cómo mínimo seis días y el 6.º cuerpo de infantería de choque algo más. Sin ellos no podemos hacer nada.
—Bien. Nicci, comunícate con Hassard y que nuestros agentes en Axos conviertan la capital imperial en un puto caos: hay que intentar alargar la situación todo lo posible. Yo me voy a ver al Consejo. Nuestro próximo destino: Evangelium.




Una semana después, se produjo una reunión conjunta del Consejo y del Estado Mayor, dónde Matilda explicó los planes de batalla para Evangelium.
—Todos sabemos perfectamente que es Evangelium, pero para los miembros del Consejo voy a explicar un poco lo que es en el plano militar. Cómo ya sabemos es un sistema deshabitado, formado por siete planetoides carentes de atmosfera. Al lado del cuarto planeta, esta el portal de entrada principal a toda la red de corredores subespaciales que comunican los principales sistemas de la galaxia. Todos confluyen en ese sistema: es como un cruce de caminos. A causa de las enormes fuerzas gravitacionales que confluyen en ese punto, el cuarto planeta, no gira en torno a la estrella como los demás, está fijo. En la orbita del planeta, y frente al portal, esta la estación Ahydim: un bastión fortificado de 8.200 metros de diámetro. Cuenta en las proximidades, con seis estaciones auxiliares, acorazadas y automatizadas que la protegen. Por si solo, el sistema Ahydim, es casi inexpugnable, pero a su enorme potencial hay que añadir tres problemas suplementarios: los experimentos militares fallidos del emperador han terminado en Evangelium. Cuando el emperador intentó crear un ejército de maquinas, de androides, no le gustó el resultado. No me extraña. Ese ejército de 25.000 unidades, está estacionado en la superficie del cuarto planeta, y es operativo. Protegen otro problema: las baterías de artillería planetaria que cubren al bastión principal Ahydim. Esas baterías están operadas por un control central en la superficie, operado por doscientos humanoides. El último problema son los dos acorazados imperiales que permanentemente están en las inmediaciones. También es un intento fallido por crear una súper nave que le diera la hegemonía definitiva en la galaxia. El resultado fue decepcionante, por fortuna para nosotros. Son lentos y difíciles de maniobrar. Son dos cagadas en toda regla, pero tienen una potencia de fuego tan descomunal, que no puede realizar descargas cerradas con su artillería principal porque la estructura no aguantaría. Por lo que sabemos, tienen una dotación mínima para tripularlos. Podemos enfrentar nuestro primer cuerpo de cruceros, recuerden que tienen cañones de protones, liderados por la Tharsis, a Ahydim, pero no a la vez, con la artillería planetaria, y con los dos acorazados.
»Una fuerza de elite, entrara en los acorazados y los destruirá. Inteligencia Federal ha conseguido las claves de aproximación a esas unidades. La otra parte de la operación es más peliaguda. Fuerzas del 6.º cuerpo de infantería, desembarcaran en el planetoide con corazas de ambiente, y destruirán las baterías de artillería. Problema principal, no tenemos 25.000 corazas de ambiente, solo tenemos un tercio. Hemos armado las lanzaderas para que actúen en apoyo de la infantería sobre el terreno. Una vez neutralizados los tres principales problemas, el grueso de la flota atacara Ahydim, pero con una circunstancia, hay que conquistarla desde dentro. Una vez que nuestros cruceros logren abrir brecha, la infantería abordara el bastión principal. Es una operación muy difícil, muy arriesgada, pero que se puede hacer.
»No hace falta que les diga lo que significaría controlar los corredores subespaciales, pero en el plano táctico, el emperador perdería otra cuarta parte de la flota: solo contaría con lo que tiene en torno a Axos. Las naves que tiene desplegadas por la galaxia, la más cercana, sin los corredores, tardará cuatro o cinco meses en llegar aquí a máxima velocidad y abriendo vórtices continuamente. ¿Alguna pregunta?
—No es una pregunta, es una afirmación, Matilda, —intervino la Princesa Súm—. Esta operación esta brillantemente diseñada por ti, y tú debes liderarla, si así lo aprueba el Consejo. Lo digo, porque te veo con la intención de plantarte una coraza y bajar a destrozar androides. Tu lugar esta en la nave insignia de la flota, en el Tharsis. Yo me ocupo de destriparlos.
Todos los consejeros, estuvieron de acuerdo y se acordó que la operación se pusiera en macha en 18 horas.


Matilda estaba molesta, tenía previsto ceder la dirección general de las operaciones a la almirante Rizé, y bajar al planetoide mientras la Princesa Súm asaltaba el bastión principal.
—Me da igual que te enfades conmigo: tu lugar esta al mando de la flota, —exclamó la Princesa cuando estuvieron a solas.
—No te voy a volver a hablar, novata, —bromeo Matilda.
—Tienes razón, soy una novata, pero tú lo eres con las corazas de ambiente. Es cierto que entrenaste un par de veces con el escuadrón, pero con ellos, yo tengo experiencia de combate y tu no.
—Princesa, ten cuidado ahí abajo, —la dijo abrazándola.
—Y tu allí arriba.


Esa no era la última sorpresa que esperaba a Matilda.
—Camaxtli quiere hablar contigo, —dijo Ushlas cuando regresó al Tharsis— y esta muy cabreada.
—¿Ha pasado algo? —preguntó frunciendo el ceño.
—Que yo sepa nada, y no ha querido decirme que es lo que ocurre, pero esta muy alterada.
—Anda, vamos a verla, —dijo Matilda y las dos se encaminaron a ingeniería. Cuando la vieron, la hizo una señal con el dedo y la indico su cabina.
—¿Vas a destruir esos dos acorazados? —bramó como un búfalo enfurecido, mientras las dos mujeres la miraban con una mezcla de incredulidad y asombro—. ¡No me lo puedo creer!
—Pero ¿de que me estás hablando?
—Desde hace tres años, en mi tiempo libre, trabajo en la mejora de esos acorazados. Son mi pasatiempo.
—¡Vale tía! No tenía ni idea. Lo siento mucho, pero ¿que quieres que haga?
—Quiero que los apreses.
—¡Pero si son un montón de chatarra! —gritó Matilda empezando a perder la calma.
—¡No es cierto, no lo son! —gritó también Camaxtli—. Por favor, Matilda, confía en mí: no los destruyas.
—Sabes que confío en ti ciegamente, pero eso no te lo puedo prometer, —dijo después de guardar silencio durante unos segundos—. Voy a hablarlo con Johari que es quien va a dirigir el asalto, pero si me dice que es arriesgado, te aseguro que los destruiré sin pensarlo.
—¡Gracias, gracias, gracias! —contestó abrazándola con sus cuatro brazos y llenándola de besos.
—¿Sabes que es peor que una maradoniana salida?, una maradoniana besucona, —exclamó Matilda intentando zafarse de Camaxtli.
—¿Qué opinas? —preguntó Ushlas, cuando por fin salieron de la sala de maquinas camino del puente de mando.
—¡Joder! Qué voy a opinar —contestó Matilda—. Que voy a tener que apresar los putos acorazados.



2 comentarios:

  1. Aclarando que soy un fan incondicional, solo unos apuntes, estoy seguro de haber leido la serie completa de Matilda, creo que en todorelatos.com, hace algunos años, hoy ha desaparecido, no entiendo el motivo por el cual no pones tu increible talento, es decir todos los capitulos a disposición de tus seguidores, ya que están escritos, disfruté como un enano la primera vez, la segunda, estoy disfrutando más que la primera, por favor, el proceso creativo lleva su tiempo, pero dosificar capítulos se parece más a un tema comercial o economico que a la motivacion inicial de dar a conocer tu talento, estoy convencido que el desarrollo de esta serie y la continuación no han sido fáciles, pero haz de ello tu bandera, no tu negocio. un abrazo, un saludo, y un consejo, no olvides jamás como empezaste. GRACIAS

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  2. Muy buenas
    La primera vez que publiqué Matilda fue en un espacio que cerró y que ya no existe: La Coctelera. Aunque la trama es la misma, he tenido la necesidad de pulirlo un poco, de ahí, que lo este publicando por capítulos. No hay nada comercial o económico. Ojala fuera al contrario y pudiera ganar algo con esto, pero no es el caso, ni creo que lo sea: solo es una afición.
    Gracias por tu comentario.

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