jueves, 17 de noviembre de 2016

Matilda, guerrero del espacio (capitulo 33)



Dos meses después de la victoria, se reunió el nuevo parlamento federal en el antiguo parlamento imperial. Se había decidido, que todos los sistemas principales, y grupos de sistemas con estructura política, tuvieran un representante, salvo los veintidós mundos que habían llevado el peso de la guerra, que tendrían dos. En total se reunieron 15.376 parlamentarios que como primera propuesta aprobaron, por absoluta mayoría, la creación de la República Federal y Democrática de Mundos Libres. También se decidió trasladar la capital federal a Edyrme, un sistema poco poblado cercano a Evangelium y por lo tanto a los corredores subespaciales. En él, se construiría un nuevo parlamento y un complejo gubernamental, pero nada que ver con la enorme maquinaria burocrática que ocupó la casi totalidad de Axos. Se nombró presidente federal a Doradam, de la República de Ursalia, un político muy respetado por todos y que había llevado el peso de las negociaciones que condujeron a la creación de la República. Se acordó licenciar gradualmente a los casi ocho millones de soldados y crear una policía federal que combatiera los delitos íntermundos.
Durante los siguientes seis meses, se debatió la nueva constitución federal que fue votada y aprobada en referéndum por todos los mundos con representación parlamentaria. A su amparo, se creó una legislación poderosa que organizo la nueva república y combatió contundentemente la corrupción. También se creó un fondo de ayuda para asistir a los sistemas devastados por la guerra.
El sector oscuro cambio oficialmente de nombre y pasó a denominarse Sector 26. La República, negoció un acuerdo comercial y militar con Faralia y el Consorcio Bellek, que incluía la instalación de cinco bases militares que ayudaran a pacificar el sector y garantizar el libre transito de mercancías y personas. Parte de la flota de fragatas y corbetas con tecnología mística, se trasladaron al sector para dotar las bases. Los acorazados, se turnaron en misiones de patrulla de seis meses por el sector, en una misión de advertencia a las facciones corsarias y desarrollando trabajos de investigación científica.
Los restos del emperador Zannar II, fueron quemados. Sus cenizas, junto con el contenedor que contenía su energía mística, y su espada Dalanar, se guardaron en una caja de plomo y se enterró en un pozo, a quinientos metros de profundidad, desde el nivel más profundo del monasterio de Konark.

En Mandoria, la Princesa Súm, después de licenciar a su querido 5.º Ejército, reorganizó y fortaleció la Milicia Civil. Paulatinamente, según los planes de reconstrucción fueron finalizando, fue delegando funciones y tuvo mucho más tiempo para dedicarse al Atlantis.
—Me siento rara, —la Princesa, desnuda, sentada en el regazo de Ramírez, miraba al exterior desde el ventanal de su camarote—. No sé que hacer, me aburro.
—Te aburres porque quieres.
—Ya estás pensando en lo de siempre, —dijo riendo.
—Es cierto que siempre pienso en follarte… y a todas horas, pero no en este momento. Me refería a otra cosa.
—¿A que te referías?
—En tres meses, Matilda regresa del Sector 26 y nosotros la reemplazamos. Querías embarcar familias enteras, ampliar los laboratorios y las zonas de investigación, si vienen familias con niños, habrá que preparar guarderías, escuelas, traer pediatras, organizar planes de ocio. En fin, un montón de cosas, que por cierto, ya se han hecho el Tharsis. Y lo principal, recuerda que querías escribir cuentos para niños.
—Esas cosas son fáciles de hacer…
—¡Joder!, serán fáciles, pero no las haces, —la regaño con cariño—. Prefieres estar tirada aquí tocándote la raja.
—¡Jo!, no me regañes, —exclamó con voz ñoña arrebujándose en su pecho—. Te prometo que me pondré a hacer algo.
—Y a escribir.
—Que si pesado, y a escribir.
Para cuando el Tharsis regresó de su misión de patrulla por el 26, el Atlantis ya estaba preparado. 126 familias, con 171 niños. La Princesa estaba encantada, y como rutina pasaba a diario por la guardería y la escuela. Con la presencia infantil en la nave, se sintió inspirada y comenzó a escribir. Al principio, leía sus relatos a los niños de los tripulantes, pero dos años después, publico su primer libro de cuentos que tuvieron un éxito fabuloso. Fue el comienzo de una larga carrera de éxito como escritora, donde alterno cuentos y novelas, y que culmino, algunos años después con la publicación de: “Matilda, guerrero del espacio”, que termino convirtiéndose en una serie audiovisual de éxito en toda la galaxia.
Mandoria de convirtió en modelo de democracia participativa. El proyecto de conectar con fibra óptica neuronal todas las casas de Mandoria y de los sistemas asociados, se llevó finalmente a cabo, y la consulta a los ciudadanos era constante y fluida.
Ramírez permaneció siempre junto a ella. En el Atlantis, como coronel del regimiento de infantería, y cuando regresaban a Mandoria, como jefe de su guardia personal y de la milicia. A pesar de ser pareja, todos en Mandoria lo sabían, nunca se casaron, a pesar de que las nuevas leyes de la república lo permitían. Fue el primer sistema que permitió el matrimonio ínter especies o entre ciudadanos del mismo sexo.

Con el conflicto finalizado, Matilda se centró en el Sector 26, el antiguo Sector Oscuro. Sistemáticamente limpió, con la ayuda de la Princesa, sistema a sistema de la presencia de corsarios y piratas. Eso propicio que muchos sistemas se adhirieran a una Confederación que les trajo prosperidad y desarrollo. Finalmente, seis años después de finalizada la guerra, Matilda lideró a la mayor flota que jamás había surcado el Oscuro o la galaxia. Al frente de más de mil quinientas naves de Faralia, la Confederación, el Consorcio Bellek y de la República, atacó y derrotó sin paliativos, a las naves de la alianza surgida entre Beegis, Cayely y Petara en la tremenda batalla de Manixa. Fue el fin de lo que con el tiempo se denominó el “Periodo Sombrío”. Se abrieron cientos de nuevas rutas comerciales, y sus naves comenzaron a salir del sector para comerciar con el resto de la galaxia. Era el año 8.613 de la galaxia, 2.325 terrestre, y por fin, toda la galaxia estaba en paz.

—Queremos pedirte un favor, —la Princesa las miraba con suspicacia. Las tenía frente a ella, cogidas del brazo, muy serias, y no sabía por donde iban a salir.
—¡Cómo que me queréis pedir un favor! ¿qué chorrada es esa?
—No es ninguna chorrada. Queremos que nos cases.
—¡No me jodáis! —exclamó la Princesa cuando reacciono de la sorpresa inicial—. ¿No será una broma? ¡Que vosotras sois unas cachondas!
—¡Que no hostias!
—¡Joder que es cierto!
La Princesa se levantó y las abrazo a las dos mientras las llenaba de besos.
—¿Cómo no os voy a casar, bobas? Pues claro. Que alegría. ¿Estáis seguras de lo que vais a hacer?
—Si, estamos muy seguras.
Dos meses después se celebró la ceremonia en Raissa, en la playa que ellas siempre frecuentaban. Camaxtli, que no paró de llorar, y Neerlhix, su hermano, fueron los padrinos y las prioras de Konark y Akhysar actuaron como testigos. Todo el Estado Mayor y gran número de parlamentarios asistieron a la ceremonia, junto con los oficiales mayores del Tharsis y el Atlantis. El príncipe Adry, y el canciller del Consorcio, también estuvieron presentes. Ushlas estaba preciosa con su tunica tradicional mandoriana y su diadema de flores en el pelo. Matilda, con el traje ritual de las sacerdotisas de máximo nivel de Konark, también lo estaba. La Princesa Súm ofició la ceremonia según el protocolo que dictaba la ley mandoriana. Después pronuncio una palabras cargadas de sentimientos y emoción. Hablo de Ushlas, a la que conoció en la escuela, hablo de Matilda y de cómo se conocieron. Hablo de amistad, de camaradería, de admiración y de amor fraternal.
A continuación, se celebró un coctel para los invitados amenizado por una orquesta, y finalmente, después de despedirse de ellos, llegaron a la nueva casa, que habían adquirido junto a la playa donde se celebró la ceremonia.
Se desnudaron, pero Matilda no permitió a Ushlas que se quitara la diadema de flores. Durante toda la noche follaron y se amaron como nunca lo habían hecho. Recorrieron centímetro a centímetro sus cuerpos en una vorágine de pasión y deseo inagotable.

La Princesa Súm, continuo siendo princesa de la República y jefe del estado hasta su muerte, que acaeció a los 62 años de edad a causa de un desafortunado accidente domestico. Durante varias semanas, millones de mandorianos y de ciudadanos de la galaxia, desfilaron frente a su princesa del pueblo. Finalmente, por votación popular, fue sepultada en el lugar donde antes estuvo el trono del reino de Mandoria, para recordar permanentemente a los políticos, quien era y lo que representaba.
Al día siguiente de su sepelio definitivo, Ramírez desapareció de Mandoria. De su aposento, solo faltaban sus armas de partículas, su escudo y su hacha de combate. En un mensaje decía que le resultaba imposible seguir viviendo allí sin ella. Nadie le volvió a ver, algunos hablaban sobre rumores de que le habían visto en tal o cual lugar, pero nada seguro. Cien años después, unos arqueólogos que exploraban una cueva en Antequera, en la antigua España de la Tierra, encontraron un esqueleto y a su lado un escudo, con los emblemas de la Princesa, y un hacha de guerra. Cuando se confirmó que eran sus restos, la República de Mandoria los reclamó, y en una gran ceremonia, se enterraron junto a los de su amada princesa, para toda la eternidad.

Matilda y Ushlas permanecieron juntas hasta que muchos años después, la última murió de una extraña enfermedad contraída en el Sector 26. Su cadáver fue sepultado, sobre los acantilados de Raissa, cerca del mausoleo del conde Nirlon, frente a ese mar tan maravilloso que ella siempre amó. Matilda abandonó la flota, y después de depositar a Eskaldár en el monasterio de Konark, se recluyó en su casa desde donde veía permanentemente la tumba de su único y verdadero amor.

Con el tiempo, el sistema democrático de la República Federal se consolidó definitivamente, y los mundos principales del 26 pasaron a tener representación en el Parlamento Federal de Edyrme.
Pasaron los años, los siglos, y la terrible guerra que acabó con el tirano, fue perdiéndose en el recuerdo cayendo en el pozo del olvido. Pero no sus protagonistas, en Mandoria, nunca faltan flores en las tumbas de la Princesa y de Ramírez. En Raissa, dos tumbas sobre sus acantilados demuestran la fuerza del amor a los millones de peregrinos que anualmente las visitan. Dos figuras de piedra blanca, con las manos enlazadas, dan fe de una historia de amor colosal, inmensa como el mar que se abre ante ellas.


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