jueves, 2 de marzo de 2017

Desafío de galaxias (capitulo 3)



Hacia ocho días que Anahis trabajaba en el Manuscrito Sagrado y en la ingente documentación anexa que se encontraba en el archivo y la biblioteca del monasterio de Konark. Desde la llegada de su equipo, habían avanzado mucho y ya tenían algunas respuestas. Con Marisol había hecho buenas migas desde el mismo momento que se conocieron, todos los días, antes del desayuno, entrenaban una hora con Loewen, que era una instructora implacable: corrían, saltaban y hacían ejercicios de fuerza. Por la tarde, y antes de cenar, otras dos horas solo con espada y escudo. El resto del día trabajaban en la biblioteca.
Había llegado el momento de exponer sus conclusiones, y para tal fin, el presidente federal, ministros y cancilleres, abarrotaban el refectorio del monasterio.
—Señores cancilleres, ministros y queridos amigos, cedo la palabra a la investigadora que ha estado intentando arrojar luz sobre los últimos acontecimientos, alguien que me llena de orgullo, pues no solo es la hija de mi buen amigo el canciller de Mandoria, también es mi ahijada: Anahis de Mandoria.
—Señor presidente, padrino, excelentísimos señores, en primer lugar, tengo que pedirles paciencia, —las palabras de Anahis sonaban seguras, aunque la procesión iba por dentro—. Permítanme exponer los hechos de tal manera que puedan entender claramente la magnitud del problema.
»Las leyendas dicen que los ancestros llegaron por un portal interdimensional desde otro mundo paralelo, y que más tarde, por algún tipo de perturbación en su mundo de origen, regresaron y cerraron el portal. Posiblemente está versión de los hechos se haya ido distorsionando a lo largo de los siglos, pero lo cierto es, que lo escrito en el Manuscrito Sagrado y en los documentos que se encuentran en este monasterio, contradicen está versión. El libro, y los innumerables documentos que hemos consultado en nuestra investigación, están escritos en un idioma de hace más de mil años y es complicado de interpretar, mucho más, si los que lo escribieron son viajeros llegados de… otro lugar. Los hechos son los siguientes, hace mucho más de mil años, entre 1.200 y 1.500 años, se abrió una puerta en lo que se llamó Sector Oscuro y que hoy conocemos como el Sector 26. La puerta creó una serie de graves perturbaciones que desestabilizaron las fuerzas físicas del sector convirtiéndolo en absolutamente caótico. Según nuestras investigaciones, la puerta se abrió en las cercanías de Karahoz, un sistema, relativamente próximo a Akhysar. En nuestra opinión, la puerta no comunicaba con otro nivel en el espacio-tiempo, comunicaba… con otra galaxia, —un murmullo de sorpresa recorrió a los asistentes de la reunión—. Es algo parecido a Evangelium. Recuerden que la entrada a la encrucijada del sistema de túneles subespaciales está en el tercer planeta, que a causa de las fuerzas que genera el túnel, ni gira sobre sí mismo, ni gira en torno a su estrella, está fijo. La diferencia es que Evangelium es un evento natural, y el otro es artificial. Los ancestros llegaron a través de él como exploradores…
—Un momento, Anahis, —la voz del presidente federal interrumpió su exposición—. Si lo he entendido bien, unos seres de otra galaxia, crearon un corredor artificial y vinieron a la nuestra a través de él. ¿Es correcto?
—A si es, señor presidente.
—¿Y de que galaxia vinieron? —preguntó el canciller de Maradonia.
—A ese respecto, hemos descubierto que no hay mucha información en los bancos de datos federales sobre otras galaxias. Al parecer se perdieron durante la guerra y no se han repuesto. Solo hemos encontrado información en los bancos de datos de la Tierra, que se conservan en la Biblioteca Nacional de Nueva España, y en el archivo general de Nueva Irlanda. Según los datos que hemos recogido en los manuscritos, se trataría de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia relativamente pequeña y satélite de la nuestra. Por su situación, el 26 es el sector más próximo a esa galaxia.
»Bien, como iba diciendo, llegaron a través de él y se establecieron aquí creando una colonia estable en Akhysar: tenemos información que indica que el actual monasterio está sobre unas ruinas muy antiguas. Estuvieron unos doscientos años sin relacionarse con nadie, pero siguieron explorando, hay indicios de la presencia de seres… distintos, en muchas civilizaciones antiguas. Eran como observadores que no intervenían en nada. Entonces ocurrió algo que lo cambio todo. Las leyendas dicen que regresaron a su mundo, pero estamos en disposición de afirmar…, y demostrar, que no fue así. Una gran perturbación ocurrió en el lugar de origen, y decidieron cerrar el corredor… por este lado. Los ancestros nunca regresaron a su mundo, no solo se quedaron aquí, también recibieron “refugiados” a través del corredor, —la afirmación de Anahis, levantó murmullos y comentarios entre los asistentes—. Hay una crónica que cuenta como un voluntario regresó a su mundo para destruir, y utilizan claramente la palabra destruir, el mecanismo que generaba el corredor. En este lado, ese mecanismo fue desmantelado y sus piezas maestras separadas, una está en este monasterio, es el “Ojo del Universo” y el otro está en Akhysar, el “Haro de Luz”. Después de eso, gran parte de los ancestros se establecieron en Numbar y el resto se diseminó por la galaxia, —Anahis hizo una pausa por si alguien quería preguntar algo. Ante el silencio de los asistentes continuo hablando—. Lo que llamamos energía mística no es de está galaxia, sino que llegó de forma residual por la generación del corredor, por eso, la tecnología derivada de ella, siempre estuvo localizada en Numbar y extraña al resto de la galaxia. Todos los guerreros místicos, los capaces de captar la energía a través de sus espadas, eran de Numbar salvo tres, y una de ellas era la Princesa Súm. Hace dos días, pedí a mi padre, el canciller de Mandoria, que tomara una muestra de tejido de la Princesa, y los resultados son concluyentes, no era de raza mandoriana pura, en su ADN hay ligeros rastros genéticos que la emparentan con Numbar, —un murmullo de comentarios se elevó entre los asistentes y Anahis guardo silencio.
— Hablas de ligero rastro genético en la Princesa, —intervino el presidente aprovechando la interrupción—. ¿Era suficiente para convertirla… en guerrero?
—Del mecanismo por el que la energía se manifestaba en los guerreros, solo se sabe que tenía que ver con la genética y que era muy selectiva. No se sabe nada más, ni siquiera en los monasterios; por lo tanto hay que suponer que si, que era suficiente, y recuerden que Matilda tampoco era numbarita pura, su madre era española.
—General Martín, ¿esta de acuerdo con todo lo expuesto hasta ahora? —el presidente la miró esperando la respuesta mientras todos los asistentes fijaban su mirada en ella.
—Al cien por cien, señor presidente.
—Bien, continua Anahis.
—Con el fin de la guerra y la desaparición de los dos últimos guerreros, junto con la instalación de los estabilizadores en el sector 26, la tecnología mística fue cayendo en desuso, y hoy está totalmente olvidada. El asunto de las espadas: hemos llegado a la conclusión de que en la generación del corredor se utiliza una cantidad masiva de energía mística y que las dos espadas conocidas la detectan.
—¿Eso quiere decir que se está abriendo el portal otra vez? —el canciller de Tardania parecía alarmado.
—Creemos que si… y que no sabemos que va a llegar a través de él, —afirmó Marisol.
—¿A qué se refiere general? —el presidente la miró con una leve sonrisa, con la certeza de haber acertado con su nombramiento como general y comandante en jefe.
—¿Van a llegar los pacíficos exploradores que lo generaron? o por el contrario, ¿los que causaron una perturbación tan grave en la otra galaxia que los ancestros prefirieron no regresar y destruir el corredor?
—¿Y usted que opina general?
—Opino que si el problema se hubiera solucionado en el origen, los ancestros habrían vuelto a abrir el corredor, para rescatar a los que habían quedado aquí. Por la documentación que maneja Anahis, se desprende que no esperaban ser rescatados. Cerraron el portal, desmantelaron y destruyeron las instalaciones que lo estabilizaba en este lado, y se fueron a Numbar, a más de 200 años luz de Akhysar, después de dejar un pequeño destacamento que fue el embrión del actual monasterio.
—Anahis, ¿sabemos cuánto se tarda en generar el corredor?
—Manejamos dos criterios señor presidente, los textos son muy confusos y hay que estar interpretándolos. Una parte del equipo de investigación cree que 36 días, la otra parte consideramos que 62 días. Teniendo en cuenta que las espadas empezaron a lucir hace unos diez días, faltan entre 26 y 52 días para que el corredor se forme.
—Prefiero quedarme con los 52 días, —dijo el presidente riendo para quitar tensión a la reunión—. Pero tengo que anunciarles algo. Antes de entrar en la reunión, he hablado con el príncipe Mohs de Faralia. Han perdido todo contacto con la zona de Karahoz. Ha enviado dos naves a investigar y no saben nada de ellas. El monasterio de Akhysar ha sido evacuado urgentemente, pero no tenemos noticias de ellos, y los estabilizadores de la zona no tienen potencia suficiente para controlar el caos.
—Fiakro, eso confirma la hipótesis de Anahis, —apuntó de canciller de Maradonia mientras el de Mandoria, lleno de orgullo, asentía mirando a su hija con una sonrisa.
 —Estamos de acuerdo, lo confirma, —y dirigiéndose a Marisol añadió—. General, ¿tiene preparado el plan que le encomendé?
—Está preparado señor presidente.
—Hay otra cosa más señor presidente, —la armoniosa voz de Anahis capto inmediatamente la atención de todos—. Es algo que hemos descubierto está misma mañana y no he podido comentarlo con la general Martín. Reconozco que no sé que recorrido puede tener, pero yo creo que es importante. Hemos encontrado un texto, escrito sobre pergamino, que habla de las espadas y sus peculiaridades. Las espadas, como ya he dicho, detectan la presencia de energía mística. Si solo detectan la presencia de una cantidad masiva de energía, emiten una luz anaranjada, pero si emiten luz azulada es que también han detectado un candidato.
—¿La luz de Eskaldár es azul? —la interrogo el presidente.
—De Eskaldár y de Surgúl, de las dos, —Anahis mantuvo la mirada del presidente que esbozó una leve sonrisa.
—Bueno, al menos hay una buena noticia, —apuntó el canciller de Maradonia señalando al presidente con dos de sus cuatro manos—. No tenemos ejercito, pero por lo menos tendremos a dos personas con capacidad de liderazgo suficiente para enfrentar este problema.
—No, no, no. Esto no funciona así señor canciller, —intervino nuevamente la general Martín—. Seguimos teniendo el mismo problema.
—Vamos a ver, no nos pongamos nerviosos, —medio el presidente—. Cuéntamelo como si fuera tonto, que ya empiezo a estar saturado de energía mística, espadas, ancestros, y no sé cuantas cosas más.
—Primero hay que localizar al candidato. Corríjame si me equivoco, reverenda madre, —la priora asintió con una inclinación de cabeza—. Después del trasvase hay que entrenarlo. Matilda estuvo tres años entrenándose en este monasterio y la Princesa, lo hizo durante un año en Akhysar. Fue un año por razones de premura por la guerra y porque ella ya tenía una vasta preparación militar.
—Además, la ceremonia del trasvase es compleja, —intervino la priora—. No solo hay que encontrar al candidato, también hay que buscar dos doncellas que empaticen genéticamente con la impronta mística del candidato. Si lo encontráramos ahora mismo, no estaría en plenitud de sus poderes, como mínimo, hasta dentro de dos años.
—¡Genial! —el tono de decepción del maradoniano era evidente—. ¿Qué cojones vamos a hacer Fiakro?
—Primero mantener la calma querido amigo, —el presidente cogió de uno de sus brazos a su amigo rojo. Después dirigiéndose a los demás, añadió—. Vamos a reunirnos con la general Martín, y que nos exponga sus planes de movilización. Todos los que deseen asistir pueden hacerlo. Pero antes vamos a estirar las piernas para despejarnos…, además, yo necesito un café y bien cargado.
Todos se levantaron y salieron hacia el claustro del monasterio mientras el presidente se acercaba a Anahis que en ese momento abrazaba a su padre.
—Has hecho un trabajo impresionante, —dijo abrazándola y dándola dos besos— estoy orgulloso de ti, aunque aquí, seguro que el más orgulloso es tu padre. Quiero que sigas trabajando para seguir encontrando respuestas.
—Hay cosas que nunca llegaremos a descubrir y misterios que seguirán siéndolo.
—¿Como por ejemplo?
—Una civilización con un desarrollo tecnológico tal, que eran capaces de crear un corredor intergaláctico, ¿por qué transmitieron sus conocimientos en soporte papel, como el “Manuscrito Sagrado”? ¿o en pergaminos con tinta mineral, como los miles de documento que hay en el archivo de este monasterio? ¿Por qué no lo hicieron en soporte electrónico? Señor presidente, aquí hay trabajo para años.
—Pues tanto tiempo no tenemos, —el presidente miró al canciller de Mandoria y le paso la mano por el hombro—. Amigo mío, la niña se queda aquí hasta nueva orden.
—El tiempo que sea necesario, —respondió el canciller.
—Además, la priora me ha dicho que se está convirtiendo en un espadachín consumado, —apuntó el presidente.


En el solitario refectorio, Marisol y Loewen, esperaban al presidente, que desde hacia rato, conversaba con un buen número de políticos en el claustro. Estaba nerviosa, paseaba de un lado a otro, se sentaba a repasar los datos de su tableta, se levantaba y volvía a pasear mirando con el ceño fruncido hacia la puerta, por donde se colaba el murmullo de la conversación del presidente y el resto de los políticos.
—Como sigas moviéndote de esa manera, cuando entre el presidente vas a estar agotada, —la musical voz de Loewen la hizo mirarla y sonreír—. Lo tienes todo bien preparado, no te preocupes.
—¿Cómo puedes estar tan tranquila?
—Porque no consigo nada preocupándome.
—Discúlpeme general, pero soy propenso a enrollarme, —el presidente entró por la puerta y le tendió una tableta a Marisol—. Dos cosas. Primero mira ese boceto: es el diseño que han hecho para tu uniforme…
—¡No joda! —exclamó Marisol asustada—. ¡Uy! Perdón señor presidente, pero esto tiene más dorados que un mariscal imperial.
—Vale general, pero con decir no era suficiente, —el presidente estaba al borde de la carcajada, como Loewen que prefirió mirar hacia otro lado—. La segunda es que me presentes a tu acompañante.
—Disculpe señor presidente, le presento a Loewen, sacerdotisa de máximo nivel…
—Y guerrero del Círculo.
—Así es señor, lo que me lleva a solicitarle que reconsidere mi nombramiento, no hay duda, que ella está mucho…
—No Marisol. No voy a reconsiderar nada, —el presidente la miró muy serio. Mientras tanto el refectorio se iba llenando de políticos que prestaban atención a las palabras del presidente—. A no ser que te acojones y me presentes tu renuncia.
Marisol, sintió como la sangre se le agolpaba en la cara y su cuerpo se le crispaba— Yo no soy una cobarde señor presidente.
—Eso creo yo también, —el presidente esbozó una sonrisa y añadió—. Empecemos. A ver, cuéntame lo que has pensado.
—Mi colaboradora y yo, hemos trabajado sobre la hipótesis de que solo tenemos 26 días, y hemos preparado un plan de dos fases. En la primera fase, tomamos como base, los 22 sistemas que llevaron el peso de la guerra y que tienen más representación parlamentaria que los demás, más Nueva España y Faralia, porque lógicamente ya tienen milicias. Cada sistema preparara urgentemente una división de infantería, de entre 10.000 y 15.000 soldados. Eso nos dará un ejército de entre 240.000 y 350.000. De las fuerzas de reserva de la Policía Federal, sacaremos a los oficiales y suboficiales para dirigir el ejército. Así mismo, cada sistema, aportara los transportes necesarios para que cada división se pueda mover por su cuenta. De nada nos vale un ejército si no podemos moverlo. El problema que todavía no hemos resuelto, es el tema de los comandantes de cada división. Si no hay más remedio habrá que tirar de la policía, pero seguramente no seria lo más idóneo.
—A mí me parece bien, —intervino el presidente y muchos de los asistentes asintieron también—. ¿Y la segunda fase?
—En la segunda fase, el resto de sistemas aportaran en la medida de sus posibilidades, pero como mínimo un batallón. Según nuestros cálculos, al término de la segunda fase contaríamos con un millón más de soldados, como mínimo. Por otro lado, la República tendrá que proporcionar fondos suficientes para mantener el ejército y comenzar a proyectar y fabricar armamento más acorde con las funciones militares. No podemos ir a la guerra con los rifles y las pistolas de la policía. Necesitaremos armas más… contundentes.
—¿Alguna cosa más, general? —la interrogo el presidente.
— Solo dos cosas. La primera, que habrá que tener en cuenta, si los peores presagios se cumplen, es el tema de la flota de guerra.
—Las últimas naves militares se desmantelaron hace 300 años y fueron la Tharsis y el Atlantis, —apunto el canciller de Maradonia—. Ahí sí que vamos a estar jodidos.
—Señor presidente, la segunda es el tema de los uniformes. Si le parece bien, quisiera que se copiaran los del ejército federal durante la última guerra.
—Me parece bien general, me parece bien.
— General Martín, en Mandoria, en los bancos de datos, sé que hay una gran cantidad de archivos de carácter militar, —la dijo el canciller de Mandoria—. La Princesa Súm era muy quisquillosa con esas cosas. Cuando termine aquí, tal vez fuera interesante que le echara un ojo. Mi casa y la de mi hija, están a su disposición y a la de sus colaboradores.
—Eso que me dice es muy interesante. Nos pasaremos señor canciller, además, me gustaría hablar con usted sobre la posibilidad de instalar mi cuartel general en Mandoria, por razones estratégicas es el emplazamiento más idóneo.
—No hay problema, buena parte del antiguo Palacio Real no se usa, pueden instalarse allí.
Después de responder a un buen número de cuestiones, la reunión finalizó y todos los políticos salieron disparados a sus respectivos sistemas o a la capital federal. Marisol y Loewen, sentados en dos terminales, estuvieron enviando a todos los sistemas las ordenes de movilización. Cuando salieron al claustro, oyeron la voz de la priora que las llamaba. La miraron, se acercaron a ella, y la siguieron hasta que entraron en una estancia que Marisol no conocía. En su interior, cinco varones y cinco hembras permanecían impasibles vestidos con los ropajes del monasterio.
—Querida niña, quiero echaros una mano. Los varones son de un monasterio que está cerca de aquí y que depende de nosotros. Las hembras son de este monasterio. Todos son monjes o sacerdotisas de alto nivel y todos son guerreros del Círculo. Es posible que alguno te venga bien para dirigir tus divisiones o para lo que quieras.
—¡Oh! Gracias, reverenda madre. Me los quedo.
—¿A quién te quedas?
—A todos, reverenda madre, a todos. Y si tiene más, también.



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