jueves, 3 de agosto de 2017

Desafío de galaxias (capitulo 47)



Las operaciones comenzaron primero en el Sector 25 como había ordenado Marisol. Desde las bases en Gérede Mutsu, el grueso de la 1.ª Flota, al mando de Loewen, logró romper las defensas enemigas y penetrar con profundidad en varios sistemas secundarios del Grupo Estelar Trumzely Prime. Estableció una base de operaciones, fuertemente defendida por las fragatas federales, desde donde las corbetas y patrulleras, hostigaban la retaguardia de las vanguardias navales bulban. Durante varios días, se mantuvo la situación ante la desconfianza enemiga que no quería correr el riesgo de desplazar naves desde las inmediaciones de Sigma Trumzely. Finalmente, ante el continuo hostigamiento que sufrían por parte de las veloces naves ligeras federales, decidieron poner fin a la situación. Algo más de mil naves, operando muy juntas para impedir a las patrulleras maniobrar entre ellas, se acercaron lentamente a la zona de control federal, mientras otras mil, se mantenían a la expectativa a un millón de kilómetros de distancia. En ese momento, las fragatas federales atacaron uno de los flancos de la formación enemiga con todas las armas a pleno rendimiento. En medio de la tremenda vorágine de fuego, Loewen, que asistía a la batalla desde el puente de su nave insignia, la “Santuario”, disparó un gravitón, que después de describir un amplio rodeo, entró entre las naves bulban avanzando decidida hacia en centro. Como ya ocurrió la primera vez la detonación no fue espectacular, pero inmediatamente los efectos se hicieron notar. El centro comenzó a contraerse arrastrando a las naves más próximas primero, y las más alejadas después. Sus fuselajes se retorcían y aplastaban hasta lo inimaginable, mientras se producía una desbandada en las naves exteriores que eran cazadas por las fragatas federales. Mientras la pelota de naves se formaba, y las otras naves observaban sin atreverse a intervenir, la flota federal abrió vórtices y saltó rápidamente rumbo a Sigma Trumzely.



La flota federal reapareció por los vórtices en las proximidades de la órbita de Sigma Trumzely 5, ocupándola con poca resistencia. Inmediatamente, los transportes aparecieron y efectuaron descensos de combate sobre cuatro puntos del hemisferio norte. Una vez desplegada la artillería de defensa planetaria, una parte de la flota adopto una posición más defensiva en la misma órbita, y el resto, en dos formaciones a trescientos mil kilómetros de distancia. A partir de ese momento, con la llegada del grueso de la flota enemiga, se inició un cañoneo entre ambas flotas que duro varios días sin ceder terreno ninguna de las dos.
En la superficie, Opx desplegó sus unidades proponiendo un frente continuo de tres mil kilómetros con más de cuatro millones de soldados, divididos en seis ejércitos en las líneas de frente y, otros dos de reserva, en el centro del área conquistada en el desembarco. Los bulban, interpusieron rápidamente otros tantos efectivos, asegurando sus posiciones en un intento de frenar el avance federal. Durante la primera semana, el avance de las tropas de Opx fue lento, pero continuo, triplicando el territorio conquistado. Después, los frentes se estancaron con avances insignificantes por ambas partes.



Una vez iniciadas las operaciones terrestres en Sigma Trumzely, comenzó la ofensiva que, desde Dreylhan, se internó en los cuatro sistemas del Grupo Estelar que tenían presencia bulban. Después de efectuar siete desembarcos, y asegurar la totalidad de los sistemas del Grupo Dreylhan, inicio el avance sobre los sistemas de la Confederación Taç Kefal, donde según Inteligencia, había mucha más presencia enemiga, y con más medios.
Siguiendo las instrucciones de Marisol, Pulqueria efectúo incursiones directas contra Kalinao, utilizando los corredores secretos entre los campos de minas. Cuándo las naves bulban intentaban interceptarlos o perseguirlos, caían en las minas, que causaron más perdidas enemigas que los propios ataques. Simultáneamente, Pulqueria atacó las líneas de aprovisionamiento enemigas, obligándoles a mantener a buena parte de la flota en funciones de escolta para proteger los suministros que llegaban desde el Mar Angosto.
El ataque a los sistemas de Taç Kefal, todos con un único planeta con soporte de vida, fue difícil y complicado. El primero en caer fue Pembê Kefal, que fue conquistado después de una semana de duros combates. A continuación, le tocó el turno a Gümüs Kefal, y aquí, las cosas fueron más complicadas. Las tropas federales se arrastraron en un terreno pantanoso y embarrado fruto del clima tropical del planeta. Lluvia continua, vegetación exuberante, millones de molestos insectos, una humedad terrible y un calor insoportable. Como había acordado con Oriyan, las fuerzas kedar, tuvieron una función de tropas de ocupación en Pembê Kefal, y pasaron a ser tropas de combate en Gümüs Kefal.
—¡Mi señor Paco! —exclamó Aunie a modo de saludo, cuándo logro comunicar con el general Esteban que ya había pasado por el corredor y desconectado el portal. Estaba en la intimidad de su camarote del Ares, estacionado, junto a la 3.ª Flota, en las cercanías de las bases del Grupo de Ejércitos 3. Aunie estaba sola, en su tienda de campaña, y como fondo se oía el tamborileo de la lluvia contra la lona—. ¿Ya te habías olvidado de mí?
—¡Qué cachonda eres! —respondió Esteban riendo con ganas—. Sabes perfectamente que eso no es posible.
—Eso es lo que tú dices,—Aunie tenía una actitud evidentemente coqueta­—. Sé, positivamente, que me engañas con otra.
—¿Pero que dices? —Esteban se puso serio—. ¡Eso no es cierto! Sabes perfectamente que espero con ansia el momento de echarte el guante.
—¡Lo esperaras con ansia, pero sé, de buena tinta, que te vas corriendo cuándo te llama una española! —Aunie seguía coqueteando mientras bromeaba— en lugar de venir a por esto, —se levantó la camiseta enseñando sus perfectos pechos violáceos.
—¡Qué mala eres! —Esteban sonrió.
—¡Si, si, mala!
—¡Claro! ahora voy a tener que hacerme una paja antes de dormir.
—¡Ah!, pues espera que entonces esto te puede ayudar, —se levantó, y bajándose el pantalón le enseño la vagina perfectamente depilada—. Quiero ver como la tienes.
—¡Pues como la voy a tener! —Esteban empujó un poco hacia atrás el sillón y saco su espectacular pene.
—¡Pues no llama mucho la atención! Si yo estuviera ahí, estaría más gorda.
—Si tú estuvieras aquí, estaría a punto de reventar, —y haciendo una pausa, añadió—: ahora en serio, no sabes las ganas que tengo de echarte el guante.
—Y yo, Paco, y yo, pero parece que por el momento no va a ser posible.
—Eso parece mi amor, eso parece.
—Cuándo vea a Marisol la voy a pegar una bronca que se va a cagar, —Paco soltó una carcajada.
—Me gustaría ver la cara que iba a poner: «general Martín, a ver si nos hace coincidir que tenemos que follar».
—¡Joder!, se iba a quedar muerta. Te dejó mi amor, está amaneciendo y reanudamos la marcha.
—He oído que estáis entrando en combate.
—Si, si, ha sido orden de Marisol y los chicos están encantados. Cariño, este planeta es asqueroso, lo odio.
—Mañana a está hora, y si puedes, quiero otra sesión. Nosotros, todavía estaremos aquí unos días más.
—Dale recuerdos a mi señor Bertil.
—No te preocupes, se los daré, tengo una reunión con él en unas horas. Un beso mi amor.
—Y otro para ti… en la punta de lo que ya sabes, —dijo meneando la lengua.
—¡Eres perversa! Ahora voy a estar todo el puto día pensando en ti.



Ante la falta de progresos en Sigma Trumzely, Marisol se reunió por video enlace con Opx y Loewen, en presencia de Marión y Anahis. Desde el principio de la conversación, los dos militares intentaron justificar la falta de resultados.
—Me parece que estáis enfocando mal está conversación, —a Marisol se la veía molesta—. No os estoy pidiendo explicaciones, nosotros también vemos los datos desde aquí, los analizamos y comprendemos la situación. No es esa la cuestión…
—Marisol, a los dos nos desalienta nuestra falta de progresos, mientras Pulqui y Oriyan están machacando al enemigo, —Loewen hablaba con sinceridad—. Tenemos la sensación de que últimamente te ayudamos poco.
—¡Se acabó ya! —saltó Marión levantando la voz—. Ya hemos hecho todos el tonto lo suficiente, y así es como no la ayudamos.
—Vamos a tranquilizarnos todos, por favor. Lo he dicho infinidad de veces: esto no es una victoria de uno solo, somos un equipo, estamos juntos desde el comienzo de la guerra, y seguiremos juntos hasta alcanzar la victoria; y no me hagáis repetirlo cada dos por tres.
—Discúlpame Marisol…
—No tengo nada que disculpar, y no quiero explicaciones, quiero soluciones: quiero reanudar el avance tanto en superficie como en el exterior. No quiero que el enemigo pueda trasladar tropas sobrantes del 25 a Kalinao. ¿Cómo lo hacemos?
—Solo poniendo más fuerzas en combate, pero eso significa asumir muchos riesgos, —afirmo Opx.
—Tendrías que trasladar los cuatro ejércitos de reserva que te quedan en Gerede.
—Así es mi señora, y solo tendríamos una pequeña fuerza en Ikoma Tome.
—La flota tendría que operar en la atmosfera con las unidades menores mientras las fragatas aseguran la órbita. Tendríamos que emplear a toda la flota, —dijo Loewen.
—Si nos enviaras las fuerzas del Ares, seria… —comenzó a decir Opx, pero fue interrumpido por Marisol.
—¡Eso está descartado! Y no insistas más.  Si empleamos la reserva, ¿cuánto tardaríais en controlar el planeta?
—En una semana podría controlar el 80 % del planeta, el resto será más peliagudo.
—¿Por las montañas?
—Afirmativo, las hay de más de cuatro mil metros.
—Que los restos del ejército bulban se refugien en esas montañas no me preocupa. Puedes estrechar el cerco para obligarles a refugiarse en las zonas más altas y que se mueran de frío.
—Y emplearíamos pocos efectivos en el cerco.
—Y con las patrulleras podemos machacarles desde el aire, —añadió Loewen.
—De acuerdo, está decidido: es un riesgo asumible. Adelante.
—A la orden, —dijeron los dos a la vez. Y Opx preguntó—: ¿cuándo podrás pasarte por aquí? La tropa tiene ganas de verte.
—El presidente no me deja acercarme a las zonas de combate; ¡joder!, es peor que mi madre, —todos rieron su comentario— además, me voy al Sector 73 a pisar el cuello de unos cuantos lideres étnicos.
—¿Y eso?, ¿qué ha ocurrido? —preguntó Loewen.
—Esos hijos de puta, aprovechando que Aunie está al frente del ejército Kedar, han comenzado a dar por culo para que no se aprueben las leyes federales que les quitará poder.
—Lo que Marisol no sabe es que el presidente se ha enterado, —dijo Marión riendo— y la va a acompañar.
—¡No jodas! —exclamó Marisol— pues entonces que se ocupe él.
—Me ha dicho que no, que te ocupes tú, que el solo va para vigilarte, —dijo Marión riendo mientras todos la acompañaban.
—¡Ja, ja, ja! Me parto de la risa. El presidente es un aguafiestas… me hacia ilusión estrangular a alguno de esos cabrones: les tengo ganas desde que visite Magallanes.
—Pues creo que está vez no, —afirmó Anahis ante una Marisol enfurruñada.
—Además, me ha dicho que tiene muchos asuntos que tratar contigo y así aprovecha el viaje.
—La verdad es que tenemos mucho trabajo atrasado. ¿Y ha dicho si vamos en el Fénix o en la nave presidencial?
—En el Fénix.
—Mejor, la otra no me gusta: es demasiado… presidencial.



En la zona del 26, las operaciones continuaban su curso normal. Una vez asegurado Gümüs Kefal, Pulqueria y Oriyan iniciaron las operaciones contra Siyah Kefal, y su planeta habitable era completamente distinto al anterior. Enormes desiertos, un único mar que ocupaba todo el hemisferio norte, y dos grandes ríos en el sur, en cuyas orillas crecían las únicas plantas del planeta. Por fortuna, la temperatura no superaba los treinta grados de media, pero por la noche descendía rápidamente hasta los cinco o seis bajo cero. El enemigo mantenía una gran presencia en las orillas de los ríos, por lo que Oriyan desembarco en el desierto. La conquista del planeta resultó más fácil de lo que estaba previsto, principalmente por la mala disposición estratégica del enemigo. Desde sus posiciones en el interior del desierto, Oriyan emprendió ataques contra las riberas de los ríos, fragmentando las defensas enemigas y aislándolas. Después, resulto fácil ir reduciéndolas. En está operación no participaron las fuerzas kedar de Aunie, para que descansaran. Tenían reservado el honor que ocuparse de la conquista del siguiente sistema y último: Yesïl Kefal.

Como había ordenado Marisol, y mientras visitaba el sistema Viridis Zavhan para poner en su sitio a los lideres étnicos, Opx y Loewen, pusieron todas sus fuerzas en juego y en una semana controlaban el planeta a excepción de las montañas. El próximo movimiento lógico, el Grupo Confederal Dornohz, supondría la expulsión definitiva de las fuerzas enemigas del Sector 25, y pasar a combatir en el 26. Para preparar el camino, ante una más que previsible orden en ese sentido por parte de Marisol, Opx y Loewen, fueron ocupando varios sistemas a medio camino sin importancia, que podrían ser utilizados como cabeza de puente en la futura ofensiva.



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